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  1. Vergel de hilos

    https://vimeo.com/246086666

    Mi voz emergió. De mirar de frente al dolor, de hundir ojos y manos en heridas profundas, de los decires inscritos en el cuerpo…mi voz brotó. El vergel dejó de estar mustio. El textil, la cianotipia y el bordado se han convertido para mí en espacios de intimidad, cobijo y entrelazamiento. La fotografía me permite mirarme, recorrerme y reconocerme, y retratar y conocer otros cuerpos que siguen latiendo. Estos cuerpos encarnados - los míos, los imaginados, los conocidos, los fantaseados - son revelados en telas como figuras borrosas que surgen y se inscriben en cada fibra del tejido, en un espacio de cobijo y entrelazamiento. Son cuerpos que despiertan con sus marcas y cicatrices, develando lo oculto. Cortar la tela, exponer al sol, enhebrar una aguja y coser, manchar con sangre e intervenir con otros elementos naturales, es volver a marcar el cuerpo para curarlo, en un ejercicio de temporalidades cruzadas, abiertas al devenir de la experimentación de la piel, la textura y el tacto.

    Hemos callado, escondido, disimulado. Hemos anestesiado el dolor enterrándolo en identidades ahogadas. Pero hemos también resistido con potencias que, aunque a veces parezcan subterráneas, se van sedimentando y ensamblando y salen a relucir con energía. El cuerpo que guarda y protege hasta que se abre la piel y fluye e intercambia. Memoria afectiva inscrita. Esto es una transformación imaginativa, un proceso de indagación, el camino hacia una reparación. Aquí derramo sangre. Son golpes, mis golpes. Amor, dolor, rabia, vergüenza. Experimentación de la memoria, la materialidad, los afectos y la textura por donde emergen pasado y presente, afectos y efectos invocados y revividos. Tocar es siempre ser alcanzado; acariciar, elevar, conectar, envolver, reconocerse. Todo alimenta mi energía, ira y superación. La sublimación de la guerra.