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  1. Árbol de Diana

    No al odio del cuerpo, no al cuerpo estereotipado, no al cuerpo como objeto. En tiempos en los que el cuerpo de la mujer está vulgarizado, maltratado, utilizado, mutilado, transformado en un simple objeto para usar y mirar.

    El cuerpo libre de toda carga sexual. Despojarse de la vestimenta, de lo cultural y social adquirido, de la cotidianeidad. Despojo de representaciones.

    La búsqueda de las formas del cuerpo de la mujer. Lo femenino. La desnudez.

    Ellas tienen nombre y apellido, una familia, una historia, pertenecen a un grupo social, pero nada de eso importa. Sólo cuerpos presentes.

    Cuerpos reconocibles, cuerpos sexuales pero que, al observarlos, uno simplemente recorre sus formas para detenerse en los surcos, en los pliegues, en las curvas, en el pelo que oculta y devela, en la piel, su color, su brillo y textura.

    Hay vivacidad, hay gracia, sutilidad, elegancia, timidez, delicadeza, picardía. Es la subjetividad del cuerpo.

    Busco lo neutral, aunque eso no exista, pero intentando acercarme, sin contextos, sin reglas impuestas.

    No importan las representaciones sociales, morales, familiares y sociológicas, sino la autonomía y subjetividad del propio cuerpo.

    Mujeres.

    Un mosaico de mujeres que, a través de sus cuerpos y miradas, describen un universo onírico de libertad.

    Guadalupe Gómez Verdi / 2009-2010