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  1. "...

    Ni ella ni yo hemos muerto sin designio ni herencia.

    Volvimos a la tierra desde donde de nuevo viviremos.

    Poblaremos de frutos carnosos el aire de tiempos nuevos.

    Colibrí Yarince.

    Colibrí Felipe.

    Danzarán sobre nuestras carola

    Nos fecundarán eternamente.

    Viviremos en el crepúsculo de las alegrías

    En el amanecer de todos los jardines.

    Pronto veremos el día colmado de la felicidad.

    Los barcos de los conquistadores alejándose para siempre.

    Serán nuestros el oro y las plumas,

    El cacao y el mango,

    La esencia de los sanguajoches.

    Nadie que ama muere jamás."

    La mujer habitada, Gioconda Belli